Luna en Virgo/ Días en el Río

Luna en Virgo

Nos sentamos en el cemento que hasta hace unos días era pasto, barro y la yerba que tirábamos cerca por no querer alejarnos de nosotros mismos. Lo miro y lo deseo en silencio, lo contemplo mientras el contempla por sobre el varandal, la ciudad de nuestros días. El sol cayéndose del cielo en los techos de edificios que cuentan otras historias, así como la nuestra. El sol saluda a la vida en las terrazas de aquellas personas que se miran y en silencio, desean tocar el cielo y usarse como instrumento. Despego la mirada y sigo la suya, admiro las palomas cortando el cielo, cierro los ojos, respiro, pienso que quiero recordar este momento, saco el porro del bolsillo y antes de prenderlo le doy unas pitadas, lo miro y él se ríe porque sabe que en mis adentros estoy diciendo; 'mi cosecha es mejor que la tuya'. Lo prendo entre mis labios. Ahora yo fumo y él contempla.
-Amo y odio mi ciudad. Le digo ensimismada.
-Yo la odio, pero te amo a vos. Le sonrío y le doy un beso.
Agarro el termo y le saco la etiqueta, él me mira y se ríe,
- ¿Cuál es este? Me dice entre risas contenidas mientras me lo saca, ¿Tu décimo termo?
Con las manos en el aire lo miro,
-Primero, no me sacas las cosas -acto seguido recupero lo que es mío- y segundo es mi tercer termo
Nos miramos y reímos y el tiempo pasa y las cosas no importan. Le parecía muy graciosa a Julián, mi manía de romper o perder las cosas. Hace un tiempo vi en una de esas páginas de astrología, una frase que decía; 'Sos lo que cuidas'. Mierda, pensé, yo no cuido nada, ni a mí misma, por momentos ni siquiera sé cómo hacerlo. Por eso creo que también estoy con él, porque él se ríe de mis descuidos porque los entiende, y me cuida como a veces no sé hacerlo. Yo también lo cuido a él. Nos cuidamos, un poco riendo y un poco amándonos.
-Nuestras miradas tienen un triángulo amoroso con la vista, yo te miro, vos me miras, después yo miro al cielo, y vos me miras a mí y yo te miro a vos y vos te tiras un pedo jajajajajajaj
Julián mira hacia afuera,
- '¡No! Acabas de romper nuestro vínculo de...
- PRRRR- Martín hace lo impensable y yo no puedo parar de reírme, río tanto que me tiro para atrás y apoyo la cabeza contra el piso, arqueo la espalda y vomito alegría, se me llenan los ojos de lágrimas y miro al cielo. Irrumpida con su figura, se cruza mi visión con él mirándome desde arriba, los rulos marrones claritos le caen a los costados, me derrito y me parece tan tonto! Tan tonto derretirme así, sin razón, con mil por qués y mil clichés.
Me despierto del trance cuando mi mente deja de girar y ahora te miro, te miro y te deseo y te quiero entre besos. Sos un amor adolescente tan tonto y tan ceniciento.Y mañana vos tenes colegio y yo estoy de paro, y cebo los mates y escuchamos Sumo, se lava la yerba y se acaba el porro, 'es eterno!' me decís,
- Es que siempre lo apagamos a la mitad y después lo seguimos pero vos nunca te das cuenta porque estás re loco.
- Y bueno y qué? Me decís. Te atrapo la mirada y me prendes fuego, te empujo contra la baranda y miras para atrás,
- Mira, mira lo poco que hay y todo lo que somos.
La intensidad se pierde en el aire y respiramos la piel del otre, la agresividad consume los colmillos del aguijón y golpeamos fuerte el cemento recorriendo nuestro veneno. Lo rápido y desenfrenado acelera hasta que te vuelve calma, el mar al mediodía un día de sol en pleno verano. Nos tiramos los dos, cansados y satisfechos, ahora en el cielo hay estrellas y nosotres dos nos sentimos parte de ellas. Cruzadas y furiosas en contra de la otra. La Luna cuelga por sobre nuestras cabezas, justo a la mitad; la tuya y la mía, hoy. Despierta suave y radioactiva, eléctrica. No hay más agua para el mate y todo fue un segundo y una eternidad.
- Lo que me encanta de vos es que haces que deje de entender cómo funciona el tiempo.
Desde afuera ni siquiera era capaz de distinguirlo, quién había sido o cómo había sucedido. Volvíamos a sentir el pasto entre los pies, dejábamos los remos a descansar y oíamos el agua danzar, armabas el mate y mirabas al sol. Charlamos en silencio porque desde que te conocí empecé a hablar de otra manera. Como siento que vos aprendiste conmigo, nos enseñamos a hablar pero más que nada nos enseñamos a escuchar. Hoy te oigo sin oírte y te veo sin verte. Los árboles a nuestro alrededor pareciera que pudiesen escucharnos, como si fueran nuestro pequeño universo, a las orillas del río, y nos moviéramos al unísono, respetándonos, por fuerzas que nos exceden.
No sé quién soy ni dónde estamos, pero quiero decirte todo el tiempo que tengo mucho miedo. Mucho miedo. Y a veces siento que el miedo es lo único que nos une, el miedo a perdernos, porque ya estamos adentro. Miedo de que esto se termine y se corte o se queme la mecha y dejemos de ser nosotros. Vos en mí y yo en vos. No importa dónde.


Comentarios

  1. Gracias por compartir esto tan hermoso y sentido! Gracias x confiar en el arte y acompañarlo��

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Luna en Aries/ En una

Luna en Acuario/ Sofocada

Luna en Sagitario/ Los peores días