Luna en Aries/ Pandemia de insomnio
Luna en Aries
Por la Capital Federal se esparce la oscuridad. La negrura va cubriendo las plazas desoladas, tiñendo las calles inhabitadas y volviendo plateadas las luces de heladeras en los chinos y los carteles de estacionamiento. Un manto azabache promete el sueño. Sin embargo, las almohadas se dan vuelta, las cabezas giran de un lado a otro. Las preguntas acechan. La pandemia del sueño habita en la cabeza de todos, colmada hasta el tope de información. Saturada de malas noticias.
En la Capital Federal hacen falta respiradores. No hay ninguna respiración que pueda vencer al fenómeno del ensueño que se come las vísceras y se planta oscuro debajo de los ojos.
Por la mañana, vuelve a empezar el calvario. Se despierta el temor, porque tarde o temprano, cuando caiga la noche, nadie podrá dormir.
Y bueno como siempre, la luna en aries me pega para el orto. En este caso me pega tanto que no consigo dormir.
Por la Capital Federal se esparce la oscuridad. La negrura va cubriendo las plazas desoladas, tiñendo las calles inhabitadas y volviendo plateadas las luces de heladeras en los chinos y los carteles de estacionamiento. Un manto azabache promete el sueño. Sin embargo, las almohadas se dan vuelta, las cabezas giran de un lado a otro. Las preguntas acechan. La pandemia del sueño habita en la cabeza de todos, colmada hasta el tope de información. Saturada de malas noticias.
En la Capital Federal hacen falta respiradores. No hay ninguna respiración que pueda vencer al fenómeno del ensueño que se come las vísceras y se planta oscuro debajo de los ojos.
Por la mañana, vuelve a empezar el calvario. Se despierta el temor, porque tarde o temprano, cuando caiga la noche, nadie podrá dormir.
Y bueno como siempre, la luna en aries me pega para el orto. En este caso me pega tanto que no consigo dormir.
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